La voz docente en la audiencia pública sobre la hidrovía
Este lunes 3 de noviembre se realizó una audiencia pública sobre el informe de gestión y evaluación ambiental de la Vía Navegable Troncal convocada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación. Como Seccional expresamos nuestro posicionamiento en defensa de los bienes comunes junto a más de 200 expositores de todo el país.
Si bien la audiencia debería declararse nula por muchas irregularidades que tuvo en su convocatoria (información técnica desordenada, formularios impresos, falta de difusión), al haberse concretado, una enorme cantidad de expertos, referentes sociales, académicos, intelectuales y sindicales hicimos uso de la herramienta para expresar públicamente nuestro posicionamiento en contra del proyecto de profundización del dragado del río Paraná.
A la vez que adherimos al comunicado de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, compartimos el aporte realizado por una compañera de nuestra seccional.
«Voy a expresarme en oposición al presente proyecto, desde mi lugar de docente y en representación de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos, Seccional Paraná. Hago uso de este espacio que la democracia nos brinda, para sumar una voz, otra, entre las tantas que ya se han escuchado, en defensa y cuidado del Río Paraná.
Para lo cual quiero aportar el posicionamiento que, como docente educadora ambiental y como sindicato docente hemos asumido. Un sindicato que, a la par de la defensa de los derechos laborales, asume la defensa de los derechos humanos y ambientales como una prioridad. Porque cualquier derecho, para ser ejercido necesita de un ambiente sano y habitable.
Entendido como bien natural común, no como recurso ni solamente como Vía Navegable. Siendo la navegación solo uno de los posibles servicios que el río nos brinda, cuando la misma adquiere una magnitud como la de este proyecto que hoy se discute, y se ponen en riesgo todos los otros servicios ambientales que el río brinda,se requiere al menos una discusión de los criterios con los que se administran y aprovechan lo que de manera hegemónica se denomina “recursos naturales”.
Adhiero a los aportes específicos que hicieron los compañeros Horacio Enriquez (orden 016) Enzo Culasso (orden 027), Facundo Retamoza (orden 044), Martha Arriola (orden 071) Jorge Daneri (orden 076), con quienes hemos compartido acciones concretas de lucha en los territorios.
Me permito aportar la voz de quienes desde las aulas y desde los proyectos educativos, enseñamos no solamente el cuidado ambiental, sino también la vida en democracia y la participación ciudadana. En un marco normativo que, en nuestra provincia, es de vanguardia, desde la histórica Ley N°9092 antirepresas, hasta la Ley N° 10402 de Educación ambiental, de la cual quiero destacar alguno de sus objetivos:
• Desarrollar una comprensión sistemática del ambiente, considerándolo en sus múltiples y complejas relaciones, comprendiendo aspectos ecológicos, sociológicos, políticos, culturales, económicos y éticos.
• Propiciar el análisis crítico de la realidad y la construcción de saberes ambientales.
• Promover la participación comunitaria en la definición, análisis y toma de decisiones.
El proyecto que se pretende llevar adelante está lejos de plantear esta comprensión sistémica del ambiente, porque no solo hace primar el aspecto económico, sino que avasalla nuestra soberanía.
Los números y datos que se expusieron en la presentación inicial por parte de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, no están aislados de su realidad como fueron presentados; detrás de cada uno hay comunidades impactadas por cada acción realizada y no consultada a la hora de la toma de decisiones.
No se trata de cuántos estudios de impacto ambiental o planes de manejo se han hecho, sino desde qué criterio o desde qué mirada sobre el objeto de estudio se está realizando. Y en las últimas décadas en nuestro país han primado miradas extractivistas, productivistas y fragmentadas respecto de los bienes naturales comunes. A pesar de los impactos negativos en la salud y los territorios que se han ido demostrando de parte de la ciencia digna.
Como docente y como integrante de un sindicato docente no puedo dejar de señalar que los fundamentos esgrimidos en la defensa de este proyecto no solo carecen de un análisis crítico de la realidad sino también de construcción de saber ambiental. Ese saber que construimos en cada escuela, en cada asamblea, en cada multisectorial que defiende los bienes comunes.
Mientras no se empiecen a considerar como tales, la naturaleza seguirá siendo un botín a repartirse entre poderosos y nuestra propia supervivencia como especie estará en peligro. No es el individualismo ni la competencia lo que va a salvarnos. Son tiempos de recuperar la comunidad y la palabra colectiva. Palabra colectiva que sea tenida en cuenta de verdad, no por compromiso o en el «como si».
Para finalizar: Una gestión adecuada de la vía navegable troncal no debe profundizar el dragado, no debe adaptar el río a los barcos, debe adaptar los barcos a los ríos, es tan simple que nuestros estudiantes, gurises de no más de 8 años lo deducen por sí mismos.
Reivindicamos nuestro derecho a la tierra, nuestro derecho a vivir en un ambiente sano, nuestro derecho a acceder a los ríos y arroyos, a cuencas hídricas sanas, que nutren cual venas, nuestros grandes ríos de la provincia, y a que esos cursos de agua sean tesoro de biodiversidad, fuente de alimentos, de agua, de comunicación, de cultura y de identidad.»
(María José López Ortiz, secret. de prensa de Agmer Paraná, integrante del equipo de educación ambiental de la Seccional y del grupo de docentes «Por la libertad de los ríos»)
Invitamos a escuchar los valiosos aportes de abogados, productores, ingenieros, científicos que durante más de 12 horas llenaron de argumentos en contra de este proyecto: Audiencia Pública sobre el informe de gestión y evaluación ambiental de la Vía Navegable Troncal
La Hidrovía no tiene licencia social.
